miércoles, 6 de julio de 2016

Farmacia 24 horas

A veces es un resfriado. Otras, un virus. O una gripe. Quizás una indisposición. Incluso una reacción alérgica. O que de repente va y sufre mareos. Males. Infecciones. Quejas. Se queja de qué sé yo. Por cualquier dolor baja. Ante cada molestia. Pero a la auxiliar de farmacia jamás le molesta. Siempre comprende. Y casi siempre le sonríe. Con labios y ojos. Hoy lo ve llegar con el dedo corazón agrietado. La piel late hecha un millón de trocitos. Ella le da una crema que deberá aplicarse durante diecinueve días. También le receta palabras analgésicas para la angustia. Él paga y ya sale. Aunque enseguida vuelve a entrar. Cardíaco y blanquísimo. Susurrando sobre el mostrador dice, y si te invito al cierre. Ella con su dedo corazón tan terso señala el luminoso. Farmacia 24 horas. 

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