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lunes, 12 de marzo de 2018

Noche hueca


Acaso por no darle más vueltas, apuntaré que esta noche me apena una pena hueca, imaginaria, algo ideal. Si no pienso en ella, se va. Por eso, ya conecto el televisor, pongo a los Rolling Stones bien alto, barro todo el piso, llamo y dejo que me llamen por teléfono, corro a encender un hornillo, preparo y tomo sopa, bebo una cerveza, luego otra, más la penúltima, mientras veo aburrido otro aburrido programa y escribo estas líneas, las borro, reescribo, paso página, abro un libro, leo el comienzo de un sueño, pero me desvelo y ahora cuento ovejas, todo un rebaño salta sobre el puente de mi nariz, los párpados que al fin se vencen, la cabeza se vacía, sin ti hueca.

domingo, 11 de octubre de 2015

Contando ovejas

Todas las noches cuento ovejas hasta que me duermo, lo que suele ocurrir entre la oveja 3.458 y la 5.716, aunque cada noche es un mundo. Normalmente me entra algo de sueño con la oveja número 1.113, pero tampoco sucede siempre. Resulta complicado de explicar. Pero agradezco de corazón el ahínco y la fidelidad de mis ovejas. Pese a que veces dudo si la que brinca es la misma oveja que cuento y recuento en bucle. Porque son tan parecidas entre ellas, tan algodonosas e indistinguibles. Claro que yo no sé interpretar sus balidos y quizá ahí resida lo que las diferencia. Desde luego a mí me suenan igual. Por eso ayer no comprendí de primeras qué pasaba. Había sido el mío un día agotador. Terminé de cenar casi muerto. No exagero, los párpados se me cerraban. Rendido arrastré el cuerpo hasta la cama y enseguida caí dormido. Al rato escuché balidos. Muchos. Pensé que eran soñados. Pero al abrir mis ojos descubrí incontables ovejas rodeándome. Sus caras, de auténtico enfado. Quise apaciguarlas con palabras amarillas. Inútil. Sólo se calmaron al escuchar que empezaba a contarlas. Entonces saltaron felices sobre mi cama en otra noche de insomnio. 

viernes, 25 de septiembre de 2015

OVEJAS

Una oveja abrió la cama, otra mulló mi almohada, entre dos me arroparon, pero no recuerdo qué oveja troceó el somnífero.