Me
dieron una foto de ti por dentro. En blanco y negro, vi tus huesos y
tus ideas, me sobrecogió tu corazón y todo lo que (sos)tiene.
Dentro de tu foto estaban también el sándwich de anoche, tu
canción, un recuerdo que ni yo ya casi recuerdo, lo mejor de
nosotros tres y la mancha. Esa mancha enfadada, borrosa, enemiga.
Tanto que quise soplarla muy lejos, taparla con un solo dedo. Y
dibujar encima esa sonrisa que siempre te hace reír.