domingo, 18 de junio de 2017

She (con permiso de Elvis Costello)


Tras tanto, tu dirías “tantísimo”, la primera noche que volví a soñar con ella pensé en nosotros, en las casualidades, en nada y en que todo pasa, en que al final siempre se pasa. Pero con la segunda y después de la tercera noche seguida me fue muy difícil creer. Y, a la cuarta, dejé el cuarto. Hasta que, irremediable, la pesadilla de un mes entero soñándola me derivó al médico, que en realidad era ella, disfrazada. Enseguida reconocí su voz, esa forma tan suya de decir “lo siento”. Aunque hice caso y tomé toda la caja de pastillas color sus ojos. Así empecé a verla también de día: en las calles, detrás de los escaparates, ahora subida en este vagón, esperándome debajo de cada vaso y de madrugada oigo su risa, inalcanzable al otro lado de la almohada. Incluso ha vuelto a llamarme por teléfono. Tan como antes, tan ella, tú dirás “tantísimo”, que no sueño.

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