domingo, 3 de mayo de 2015

Pilar


Pilar pasea con su hijo en cochecito por las calles de Valencia. Una ciudad que no conoce. Es 1989 y los tres acaban de mudarse desde Córdoba. Pero de lunes a viernes Pilar ejerce de madre soltera. Y todo (familia, amigas, pinceles) queda tan lejos que empieza a preguntarse si está viviendo la vida de otra persona. Por eso, contra el olvido, Pilar toca cada tarde en casa de los vecinos y espera junto al teléfono una llamada que siempre llega: “¿Qué tal vuestro día? Nosotros bien, os echamos de menos”, dice Pilar con su mejor voz. Mientras tanto, el niño corretea arriba y abajo por el pasillo de ese piso ajeno. Y luego de noche, pese al cansancio de toda la jornada, ninguno de los dos puede dormir. Porque uno ha de velar el sueño del otro. Madre e hijo. Pilar es mi madre. Dicen que hoy es su día. Pero ella merece más. Cada fecha del calendario. Mamá, gracias siempre. 

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Fotografía: Córdoba, primavera de 1988. 

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